domingo, 23 de junio de 2019

Anatomía del recuerdo cuando es cuerpo.



Toco la lucha con la palabra cuando respiro... y escribo.


Toco tus huesos con mis viejos zapatos cuando te pido que te alimentes como es debido.


Toco mi vientre cuando me meto en esos pasillos que tienen frio. Quiero sacarte, porque ahora veo claro, pero no sé como encendí la luz...

Rompo la llave cuando descubro que hay libertad en ese encierro. Eso confunde. Marea y me pierde. Hace de la prisión, un laberinto.

Algo en mi se encendió y pude salir... Pero quedaron muchas detrás.

Más de las que podés imaginar; están ocultas. La sociedad las enjauló. Algunas se metieron solas. El punto es que a veces no hay fuerza para salir.

Pero de verdad hay muchas. Tantas. No aprendieron a amarse y se desintegran maltratadas por sus propias batallas.

Mueren intubadas, el suero les inyecta desesperación. esa desesperación que habita en los demonios de la mente.

ay, la mente...
aquel monstruo
que junto al espejo derramó tanta sangre.

¿Que pasaría si alguien mirara desde arriba?

Como juegan con los platos y las cenas vacias, las amigas que se fabrican para acompañarse a la muerte.

Un infierno cotidiano en el medio de este caos.

¿Que pasaría si alguien hablara desde la piel de una de ellas?

No quiero asustar, pero esto sucede.

Sucede como una niebla invisible que arropa y nos duerme, pero sucede. No quiero llorar, pero esto me sacude. Me sacude como la certeza de un temblor que sé que puede matar y que está por venir. O mejor dicho, que está en todas partes. Me sacude, me mueve, me enoja, me estremece...

Que en tantas ciudades
en tantos pueblos
en tantas casas
en tantos bares
en tantas mesas
haya tantas que no quieran comer.

Que las balanzas no puedan cumplir su función porque no hay peso que las aplaste, que las pibas vuelen tan livianas y no sea por obra de la libertad.
Que con tantos asesinos sueltos, el numero se agrande contra nosotras mismas.
Que de tanta manipulación, de tanta información disfrazada, broten maniquíes de la desaparición. Fantasmas de la sociedad que apenas respiran, pero exhalan toneladas de emociones. Emociones que no disfrutan sentir.

¿Cómo comenzó este juego?

De la mano de "Mejor no" o "esta noche no ceno", llega el reflejo crudo de tus huesos; porque el tiempo es experto y de a poco excede, te excede. Te sobrepasa. Cuando la obsesión se vuelve grande, en la mente no queda espacio para nada más, ya no existe "un postrecito", ni un "¿cocinamos?", ni hablar de la picada con la birra entre amigas.
Porque con los bocados negados, se quiebran también amistades. Desaparecen o se nublan porque sucede que comer no es algo normal para todos. Para algunas, es una fiesta antigua en la cual ya no pueden participar.

Te querés purgar y la purga no te para de ensuciar, la purga de purga no tiene nada. No te deja respirar, la garganta se te cierra con un nudo que se enreda y amenaza tu vida entera.
La moda ni siquiera piensa en vos, y vos por ella, te privás de todo. Es un novio machista que no te deja disfrutar.

Encarcelás tu boca porque te prohibiste hablar. Nadie puede saber el infierno en el que estás. (pero te olvidás que llevás con vos a los tuyos)

Estás ahí, corriendo por buscar la perfección. Se te corrió de lugar el corazón.

Pero el juego sigue, el hambre no quiere acercarse, las pastillas son mejor. Te acobijan esqueletos por toda la habitación, te hipnotizan mientras escuchás esa canción;
ahí está, es el llanto de tu mamá que tampoco puede más. No sabe como hablarte sin que empiecen a pelear.

Guardás a Ana en el cajón para jugar con Mia, no medis las consecuencias de vaciar tu cuerpo, y con el agua se va... parte de tu libertad.

Los médicos ya están cansados, es probable que seas una más; una rata de laboratorio a la que tratan de curar.

Para la sociedad
también sos un caso más.

¿Cuanta culpa en calorías, ingerís con un bocado?

Para tu cuerpo,
tenés que ganar.

¿Cuánto bocado de odio con cada mordisco?

Para el espejo,
sos tu enemiga.

¿Y para vos? ¡Sin espejo! Con los ojos cerrados y tus recuerdos más tuyos, tus sueños más propios, ¿Quién sos?

¿Cuánta culpa por dañar, cuanta impotencia por creer que es tarde?

¿Cuánto miedo da decirlo, porque se convierte en realidad?

Entonces, quiero a hablar
te.

Porque espero
en principio
que te perdones
y con ese brillo en los ojos
te mirés en el espejo
de lo más profundo de vos,
y te abraces.
Y con ese abrazo,
te sientas segura
y en esa seguridad,
te sientas a salvo
y en esa salvación,
decidas curarte...

Si es necesario, rompé las vidrieras a martillazos y destrozá los cuerpos de fantasía con jeans que no le deberían quedar a nadie. Comprate un kilo de helado, mirá tu pelicula preferida, ponete a bailar como loca, reite hasta que se quején lxs vecinos, y si todavía algo en vos necesita salir y explotar, corré, gritá, pataléa, pero no vuelvas a dejar que te digan como debés ser. Ningún modelo vale más que tu vida.

De todas formas, el mundo no va a colapsar.

Gira con él. Rebelate. Pero no dejés que te hunda.

No tiene sentido
ser tan liviana
en el cajón.

Tus seres queridos de seguro tienen la fuerza para levantarlo

pero no
¡no!
no es tiempo de hacerlo.




sábado, 15 de junio de 2019





Quiero escribir


Escribir como si respirara versos
como si mis broncas se escupieran en estrofas
como si las palabras fueran las jaulas de todos mis monstruos.
Escribir como si la hoja gritara;
como si la única manera de que las letras no se me quemen dentro
fuese escribiendo.

De otra forma no quedaría huella
de otra forma
la poesía no persiste.

Quiero escribir
escribir como si el mundo latiera
en la conjugación de los verbos
que quieren nacer de mis dedos.

Escribir como si la pluma
fuese el arma para combatir
todas las guerras
como si la pluma fuese
el trabajo de los pobres
y la consciencia de los ricos
como si la palabra
pudiera destruir la garra
con la cual arrancan bosques
y la pluma concediese
mi deseo
de respirar aire limpio.
Como si la palabra
fuese mi reflejo crudo
con infinita necesidad
de mirarme a los ojos
y desnudarme.

Como si en cada hoja
me alimentara de la valentía
de todas las palabras
que, en la lucha
aprendieron a cruzar fronteras.

de otra forma
no dejaría huellas
de otra forma
la poesía estaría quieta.

Quiero escribir
escribir como si en el verso
entrase todo lo que anhelo
y pudiese abrazar
mi propia esencia,
para luego,
acurrucar mi cuerpo
en un museo de palabras.

Y quiero llover palabras...

dejar que entren por la ventana
palabras ajenas
y cerrar los ojos
para sentir las propias.

Quiero coleccionar palabras húmedas
esas que los años dejaron de nombrar
y atrapar también las que con fuerza
están volviendo a gritarse hoy.

Quiero juntar todas las que viven
en el polvo del aire
y las que habitan
en los bosques
jugar con ellas
como luciérnagas
que con su luz
evitan que me pierda.

Quiero encontrarme
con las palabras
que cuentan secretos
y escarbar y llegar
a las que permanecen
un poco calladas
en los recovecos
de mis recuerdos.

Quiero amarlas
una a una
y escribir
como si los libros,
fuesen la batalla
contra el olvido
y una bienvenida
a la memoria
y a todo aquello
que no debería morir jamás.

Fabricar los cimientos
de este museo
con poesía fresca
y barrer de mi
mi propio silencio.

domingo, 9 de junio de 2019

Volar



                                       Había pensado...


que tal vez eras un sueño
de esos sueños que son puentes
para otros sueños que son camino.

Pero luego te rocé
con mis dedos
nos dimos la mano y nos aferramos
y volví a creerme niña
y volví a creerme fuerte
y volví a sentirla magia que hay del otro lado del miedo.

Y desde arriba 
se deslizó por toda mi piel 
la certeza de todo lo que me enseñaste
como que treparte
me mostró que hay otros caminos
por descubrir.

Habia creído que tal vez no eras para mi.
que toda una vida es necesaria 
para enredarme en tus cuerdas
sin temor a caer
o que estar enamorada de tu vuelo
me restaría pasos en el suelo
o que la vida es muy larga
y muy corta
para creer solo en vos.

Tal vez sea cierto,
tan cierto como que sos una más 
de las locuras que me componen
y por locuras como vos
es que me gusta arder
con ramas de pasiones.

¡Incendiarme!
y que el fuego sea grande;
de todas maneras la vida es muy larga
y muy corta
para prender una única llama.

Por eso había venido a despedirme
pero mis manos y mis brazos 
agradecidos 
de volver a mecerse en el aire
me mostraron que recuerdan;
que los hilos del viento
que las sogas del circo
que la mochila del momento
que la aventura de la libertad
que la puerta la pregunta,
de si es posible...
son saberes profundos,
como la herida que me hubiera quemado
si me hubiese despedido para siempre de vos.

Es que no,no puedo despedirme
de aquellas cuerdas que me mantienen cuerda.

Por eso nos encontraremos
voy a volver en otro lugar
con miedos resueltos
valentías a estrenar,
con otros climas
y nuevos maestros
tal vez incluso
con sueños nuevos.

Porque vos... y yo
somos un puente
hacia alguna parte 
que no tiene ubicación en ningún mapa
pero mientras te atravieso
 ...se siente como hogar.

sábado, 1 de junio de 2019



No hay un planeta B.

No podemos sacar la basura afuera.

Que mantengas tu auto limpio o tu casa, es como ponerte desodorante y fingir que te bañaste.

El camión de la basura no es un mago que hace desaparecer los residuos. Es un transportador que lo lleva hacia otra parte, en donde no podés verlo y por lo tanto no te molesta.

Pretender que no vas a verlo jamás, también es una hipocresía. El mundo es lo bastante grande y amable para albergarnos a todos ahora, pero pronto se va a cansar de acumular plásticos y tóxicos en su cuerpo, de mantener nuestras estúpidas montañas de basura solo porque "no tenemos tiempo" para devolverle a la tierra lo que nos da, después de alimentarnos a costa de ella, para que vuelva a ser tierra. Solo porque no tenemos el valor para hacernos cargo de la estupidez que consumimos y ni siquiera somos capaces de llevarlas al lugar correcto. Solo porque es tan rápido tirar el "papelito" por la ventana, que se lo lleve el viento y ya está.

Solo porque un "paquetito" más no hace la diferencia, porque es pequeño.

Solo porque una "bolsita" más entre tantas que hay, no es nada.


Bueno, es un papel, un paquete, y una bolsa.

Comencemos sacando los diminutivos; porque esa misma insignificancia es la que nos dice que un individuo solo, tampoco hace la diferencia.


Que una acción pequeña, es poco.

Poco.

Poco es el tiempo que nos queda para revertir todo lo que venimos haciendo desde que empezamos a consumir como si las cosas apareciesen por arte de magia y desaparecieran del mismo modo.


Poca es la consciencia con la que tratamos a la naturaleza cada vez que usamos un control remoto con pilas para llenarnos de noticias que nos invitan a consumir más.


Poca es la sensatez humana que (¡POBRE!) no le alcanza con destruir el origen del oxígeno que respiramos,

sino que también tiene que contaminar el oxígeno.


Poco es el agradecimiento que damos cuando abrimos la canilla para lavar los platos.

Y poca es el agua que nos queda.


Poca es la responsabilidad que tomamos cuando todo se inunda.

Pocos son los árboles que dejamos vivos para apaciguar eso.


Poco es el valor que tenemos cuando miramos con los ojos cerrados como talan bosques enteros para intercambiarse billetes.

Y pocos son los bosques que quedan.

Poca es la empatía que tenemos por las aves y los peces que mueren con la panza llena de plástico.

Y pocas son las que se salvan.

Poco es el conocimiento que tenemos

para protegernos de lo que va a suceder cuando la tierra se canse

y haga huelga por su salud.


Poco es el frío que pasamos gracias al calor que nos da la tierra.

Y poco es el tiempo que queda

para que los glaciares se derritan

y los árboles se enojen

y todo lo que hay en el mundo

desde las abejas

hasta las cuevas milenarias

desde los murciélagos

hasta las cascadas

desde las mariposas

hasta el sol que nos observa

desde las playas

hasta las selvas


poco falta

para que todo

todo

TODO


se separe de esta humanidad que permanece dormida, y reaccione

para defenderse.


¿Vamos a seguir esperando que suceda?



sábado, 25 de mayo de 2019

Me voy;

y no,

no es la búsqueda
lo que me hace caminar,

es el encuentro.

No son las palabras
las que están llenas de magia;
es la poesía

así;
completa y desnuda.

No es la bicicleta
la que me va a llevar;
es la aventura
de ayudarnos a romper fronteras.

No es la mirada
la que tiene el hechizo
es el descubrimiento
de todo lo que se ve.

Así, hay una lista de cosas que suceden:

No es la mujer perfecta
con su vida resuelta
o por la mitad;
son las llaves que se destraban;
el aire que entra
porque se abren las puertas
cuando nuestros planetas
se están por juntar.

No es la casa de mis sueños
ni los muebles eternos
es que su construcción
no dañe la vida
y que el amor
se quiera quedar flotando allí
aunque estén las ventanas abiertas.

No es habitar
una acción entre paredes,
sucede
en el templo del cuerpo
cuando se acurruca
porque se siente en su hogar.

No pretendo
no sentir miedo ni frio
pero si,
indiscutiblemente,
pese lo que pese
el dolor que tenga que cargar,
quiero ser la chica de mis sueños
los mios
los propios
los que tejí y volvi a tejer
de mil maneras
los que me sacan a sacudones de la cama
los que me visten
y me besan
luego de conversar
en plena desnudez.



lunes, 29 de abril de 2019



Me dibujo en letras
con palabras que se embarcan
desde mis dedos;
fugandose,
sin más.

Mi imaginación
corre a pasos agigantados
porque el aroma de una biblioteca
con sus libros viejos
invadió el aire
llegando sin permiso
a mis recuerdos.

Y ellos se mecen en el tiempo
floreciendo
en la madera cálida
de una mesa enorme
en la que alguna vez
desnudamos ideas.

Me deslizo por esa vereda
y puedo sentir
el ruido
pequeño e intenso
de las fichas de ajedrez
apoyándose.
La mirada sostenida
el silencio;
la guarida.

Y con cada paso
vuelven sonidos:
el de las risas
el de la locura;
Vuelve el sabor
de todo lo que no conocía
y de lo que no comprendo
tampoco hoy.
Vuelve el paisaje
del mundo entero
invitándome.
Vuelve el frío en la piel
y el calor calándome los huesos
lo siento en verdad,
no es una metáfora:
aquel calor me mantuvo
cuerda.
(¿O fue la locura la que me salvó?)

Como si mis párpados
casi pudieran tocar aquellos libros
como si mis dedos
acariciaran sus páginas
como si un hechizo
atravesara el aire;
así es como recuerdo
o descubro
o algo en mí me grita
que estás palabras
también serán
hojas amarillas
de días añejos
y que mi búsqueda
comenzó a mirar con lupa
versos y cuentos
sin más tranquilidad
que la de recordarme.

Por eso freno mi paso,
inflo el pecho y permito
que los días se me hagan carne
que el presente me invada
con momentos
que me molesten olvidar.

Estás acá,
y te abrazo con mis palabras.
Ellas van a hacer eco
en mi propia historia,
para siempre.


viernes, 19 de abril de 2019

Cuando hago algo
que mi piel teme
no doy un paso
solamente mis pies se extienden
se transforman en raíces
y abrazan todos los límites
con los que el universo
 quiere jugar.
Cuando planto un árbol
sin pedir permiso
no estoy desafiando leyes
solo recaudo
un poco del aire
que quieren vendernos
a cambio de dejarnos respirar
y traigo al presente
algo del suelo
que deberíamos caminar.
Cuando escribo
no me estoy leyendo
solamente
todas las constelaciones se meten en mi
y me puedo guiar.
Cuando tanta distancia queda atrás
y nos miramos
no solo sabemos
que hay algo más alla
de nuestros ojos
y de nuestros pies
también sentimos
la inmensidad
del recorrido
debajo de cada latido.

No estoy enloqueciendo...
solamente
mi espiritu y mi cuerpo
se hacen el amor
en la casa de la vida
con la pasión
lloviendo a cántaros por la ventana.

Cuando juego
no estoy creandome a mí misma
solamente
estoy leyendo cada instante
lo que preciso
y lo escribo en un verso
que todas las noches
me hace despertar.

Cuando amo
no estoy queriendote,
solamente
no ves que el universo entero
se mete en vos
y puedo besarlo.

Cuando lucho
no estoy cambiando
ni revolucionando
simplemente
todas las historias y las manos
me envuelven y me encandenan
y me enjaulan y me liberan
con un canto
que me invita a luchar.
(no lo puedo evitar)

Cuando la tierra y mis manos se tocan
no estoy palpando el polvo del que venimos
están conectándose
mis dedos con las células de la vida
mis manos entienden su origen
comprenden que somos una receta
compuesta por los mismos ingredientes
y cada uno de ellos baila en mis venas
condimentándome
y festejando
como un recién llegado
a su hogar.