martes, 30 de julio de 2019





Mi oficina es la calle. A veces no me dejan trabajar, dicen que no se puede. Que absurdo, ¿No?. Mi horario lo decido yo. No tengo obra social, ni aguinaldo, ningún tipo de seguro médico ni vacaciones. Reparto mi tiempo entre practicar para aprender más y mejorar, e irme a trabajar mostrando lo que ya sé, poniéndole un poquito más de desafío cada vez que tengo esa fuerza. Manteniendo la llamita viva todos los días, para que la rutina no se vuelva rutina.
Esa fuerza.. es como una palanca que me dice "hace uno más, olvidate de la gente, conectate con lo que hacés"
Y todo fluye.
El semáforo en rojo es semáforo en verde para mi. Mi momento. El mundo entero se frena por 50 segundos.
El semáforo en rojo, la guarida.
Nadie me va a retar si no salgo a hacer la moneda, o si salgo tarde a la calle. Pero sé que eso implica estar sin plata después.


Mientras estoy ahí, en el escenario, me brotan desde adentro tantos pensamientos que quisiera decirles.
Somos muchos los que empujamos para adelante la cultura popular, y este tipo de arte. Pero a veces siento que no alcanza con salir a la calle todos los días. Que hace falta que nos comuniquemos. Que el que está del otro lado de la ventanilla entienda que estamos en la misma.
No me acerco a tu ventanilla a mendigarte nada.
No estás obligado a darme de tu sueldo. Tampoco a mirar...
Se trata solamente de valorar el trabajo ajeno. De respetarlo. Porque el trabajo implica tiempo, que es lo único que tenemos en esta vida. Y un truco nuevo, una canción, un espectáculo, por más minimo que parezca, por más rápido que se muestre, conlleva horas de práctica, de esfuerzo, de barreras que se rompen, de desafios, de logros y fracasos, de constancia y paciencia...
Cada cosa nueva que aprendo, antes la creía imposible. Y eso es un gran secreto. Creo que si el mundo lo supiera, se atrevería a hacer las cosas que realmente quieren. Imagínense si todos empezaran a hacer y lograr todo lo que creían imposible... Si todo el mundo se animara a trabajar de lo que ama, el mundo estaría más liviano, más sonriente, menos codicioso.
Entiendo que para todos no es una posibilidad. Pero tampoco es imposible.
No busco ser millonaria, solo quiero crecer haciendo lo que me gusta. Y empecé a hacerlo por amor... Como empieza todo. Uno no agarra la guitarra porque quiere plata. Uno la agarra porque siente la música. Con los malabares, con el circo, con cualquier arte pasa lo mismo. Y si de verdad verdad te gusta, vas a crecer en eso, y si creces en eso ¿Por que no podrías vivir de eso? Entonces, si ves imposible trabajar, aunque sea un poco, de lo que te gusta, es porque todavía no empezaste a hacerlo.
No digo que sea fácil.
Solo que es posible.


En la calle hay de todo.
No hay cosa que me llene más de fracaso y de dolor que ver como hay zombies adentro de los autos, hipnotizados con sus celulares, y ver que no están mirando. Los ojos lloran por la resolana del sol, los brazos ya están cansados. Entonces, en ese semáforo pienso ¿Qué estoy haciendo acá? ¿sirve de algo mi presencia?
Pero se pone en rojo y salgo de nuevo, y hay sombrita, siento el vientito refrescandome. Y cuando termino, alguien, como al pasar, me felicita por lo que hago. Y un papá le da una moneda a cada uno de sus chicos y ellos me la alcanzan por la ventanilla, entusiasmados, con esa cara de "hay un payaso!"
Y ya está, me vuelvo con el corazón lleno de monedas.


El semáforo, la calle, es una montaña rusa.
Todo puede pasar en 50 segundos.


Natalí Herman

lunes, 29 de julio de 2019




Me sumerjo en lo más profundo de este poema
para bañarme en dudas
y responderme
las preguntas que 
me asustan desenredar.
Vibro con el latido
de mi respiración
que baila
junto al despliegue
de mis dedos.

Juego con las letras para descubrirme
y
escribirme y leerme y marearme y vivirme.

Me escondo en el segundo
en el que estalla la ola
baño mi ser con la sal
me vuelvo aprendiz de curandera
atenta a la fuerza
creando firmeza.

Me hundo en el bosque
como si el lobo
fuese una canción desconocida
fabricada en otra dimensión.

Me baño en la tierra
buscando la raíz de mi cuerpo
mojando 
la tempestad
de todos mis fantasmas.

Me cubro en el delirio
de la risa cuando no quiere pensar
del pensamiento constante 
de la voz que no puede hablar.

En el disfrute no hay mal
Las sonrisas alivian el peso del mundo
Y si con todo este misterio
logro capturar algún retazo,
grande o pequeño,
que me indique
qué y cómo estoy unida a este mundo
sé que podré
volver a jugar con este rompecabezas 
otra vez.
igual que hoy.

Ilustración: Irantzu Torres

miércoles, 3 de julio de 2019



Su llama indica el movimiento que mi piel quiere trazar


Su fuego es la lanza que aviva la danza…



Ardo y amo
a la intensidad como cualidad de lo que me rodea,
al misterio como habilidad
que le da cuerda a mi curiosidad.


Lluevo y respiro
los procesos que habitan el camino,
todo lo que no se sale cuando me sacudo,
porque algo muy antiguo
me tatuó
y no en la piel.


Miro y decido,
de mis propias huellas el lugar y la forma que van a dejar,
Mi siguiente paso,
Y si me quiero o no abrigar,
el cómo y quién de esos abrazos.


Me refugio y vivo
en la sed de lo salvaje
en la magia de la chispa
de la mirada cuando brilla de pasión.
En la hipnosis
del instante
que se expande
En el beso del amante
Que no tiene estación.

Construyo y cuido
la guarida con sus puertas que se abren
las piernas que pedalean,
la carpa en cualquier parte
 la gente que me llena,
 la imaginación que vence a la razón.

Suelto y sonrío
lo que siento de más en este cielo,
lo que pueda ser sombra de pesadilla,
la jaula del pájaro que ya sabe que es libre,
aquello que pesa más en mi equilibrio,
el nudo que me desata del presente,

Ya no lo quiero.


Leo y escucho mi camino
en la suerte que me toca
en la energía que se cruza
en las cartas que me suelen ayudar
en mis poesías viejas
en los animales entre rejas
y en los bosques que no paran de quemar

Hay en el mundo tanto que quiero espantar.


Y se abre una selva virgen de lealtad,
llena de voces que me vienen a preguntar...

¿Qué sentido sentís
cuando respirás sin luchar?

Espantá
todo eso que te espanta.
Espantá
como te espantan.