¡Guau!
Que tenebroso que se escucha este silencio cuando apago todas las voces a mi alrededor.
Escucho e intento encontrarme,
y en ese viaje se escapan las partes que tanto quiero volver a ver.
Salen a flote, lo sé.
Esquivando a mis demonios
es que puedo escucharlo a él
lo escucho vibrar cuando late debajo
lo escucho reír cuando me hace cosquillas
lo escucho golpear mi puerta
y querer pasar
lo escucho a entregarme al momento
lo escucho sin juzgar lo que escucho
lo escucho para soltarme
de una vez
El grito sacude mis miedos
la furia se muere de risa
las ollas de la comida
que nunca olvidé.
Conozco ya mis palabras
y algunos de mis impulsos
por eso puedo habitarme
enfrentando rincones oscuros,
por eso puedo elegirme
entre todos mis delirios
y (tal vez)
hasta pueda ordenarme
y perdonar lo imperfecto
porque así como aman y amo
puedo amarme también.
Cerrando los ojos buscando
aquello que viene de lejos
...de pronto siento dentro
un meteorito explotando
en el centro de mi pecho
Para estar acá
Estalló transformándose
en todas esas voces
que volvieron
y son
ni mas ni menos
que las mismísimas palabras
con las que escribo este instante.