De un manual de dichos viejos voy limpiando
una olla de dolores ya pasados
unos cuentos de brujas siendo malas
y de lobos que eran crueles si cazaban
y que el príncipe azul
es lo que quiere toda princesa
y que la casa de barro
de los cerditos
no tiene fuerza
De un manual de dichos viejos voy limpiando
los refranes que repetimos confundidos
que no gaste pólvora en chimango
Mi amigo
antes de gastarse
debería no crearse
que cuando hay hambre no hay pan duro
decimos
y si lo hay
y apretando
heladeras
que los niños callejeros
en sus mandíbulas
mastican el hambre
tragan el aire
y escupen pena
Y a grandes males
grandes remedios
escribe el manual
pero rasqueteo las hojas
y no hay encuentro
Ninguno
el mundo estropeado
va gritando
auxilios
y de las letras
se me caen
suspiros.
que los jubilados
no tienen remedios:
ni remedio es esa fruta
fumigada
que come sonriente
todo el pueblo
Acostumbrado
A levantarse
con veneno
entre los dientes.
vísteme despacio que tengo prisa
o desnudame pronto
que en tus manos
tengo risa
Y si decís verdades
perdés las amistades
mejor ser ser hipócritas
y cobardes
y abrazables
pero quien bien te quiere
te hace llorar
así que preparemos
nuestro compromiso
para las lágrimas
y hagamos los votos
de estos cuentos
miserables
que quedaron atascados
en los años
en los nidos
Y en los partos
Que la guerra avisada
sí mata soldados
y el que calla otorga
sobre todo entre milicos
con la gente silenciada
y quedándose quieta
en toque de queda
se entrega
cualquiera.
Del dicho al trecho
hay un gran trecho
la distancia no es otra
que empezar
Y el agua pasada no mueve molino
aunque hayan torbellinos de recuerdos.
Que en boca cerrada
no entran moscas
pues callemos
que el mundo está perfecto
nada tiene
para hacerle
(al revés te lo digo para que entiendas)