Busco todas las noches
infaltablemente
la luna
la busco desesperada,
como quién busca algo que resalte
en un bosque oscuro y lleno de árboles similares,
como quien busca algo que distraiga
en una noche repleta de pensamientos atrapantes.
Busco las alas de mis ojos
entre los pájaros de tu mirada
y todo vuela mientras te veo danzar
entre fuegos cálidos y presentes.
Busco a la poesía
como forma de reivindicarme,
como un reflejo que queda titilando
en las pupilas de mi día
y me hace cerrar los ojos en paz.
Busco a esa niña arriesgada,
que trepa árboles altísimos para su altura,
y que alza la voz bien firme para contar lo que quiere.
Busco a esa mujer fuerte,
entre la tranquilidad y los tiempos fríos,
busco a los fantasmas que hay debajo de mis pies,
esos que me hacen vacilar los pasos,
busco que me escuchen los miedos,
y hasta darle batalla a la mente,
...busco porque puedo protegerme.
Busco quererme a mí,
lo que soy sin mirarme al espejo;
aquellos rastros color tierra entre la ropa,
aquellas historias que me tejen,
y una montaña de piel que solo me pertenece a mí.
Busco jugar con lo que canta mi pecho,
pero busco, sobre todo, oírlo cuando se queda en silencio.
Busco la magia en los rincones,
y busco esos rincones entre la inmensidad.
Busco universos en las miradas
y encuentro señales de nuestras miradas
en lo infinito de la galaxia.
Busco reírme de mis propios desaciertos,
y abrazarme esta vez,
ser valiente al preguntarme
si me animo...
con el miedo a contestar que sí,
pues quererme,
me adentra a puertas infinitas.






