miércoles, 6 de junio de 2018

¿Qué es lo que estoy esperando que suceda,
para ser
todos los segundos,
esa persona que quiero ser?

¿Qué palabras estoy esperando
que lleguen a mi
si no me siento a escribirlas?

¿Qué letras pretendo que me abracen
y me curen
si no me escucho?

¿Cuántos centímetros voy a crecer por día
si no miro hacia arriba?

¿Como voy a controlar mi cuerpo
si no controlo
mis pensamientos?

¿Como voy a darme amor
en esos días que mis oídos se bloquean
con el ruido
de mis pasos corriendo
de un lado al otro
y no me permiten
escuchar lo que quiero?

...
Bueno, acá estoy
me llamé a mi misma
y respondí
algunas preguntas que tenía atravesadas
y también
algunas voces que tenía silenciadas.

Me llamé a mi misma
y mientras me llamaba
mi voz fue envolviéndose en calma.

Me llamé a mi misma
y me pedí tiempo;
para revivir
momentos que me sanaban
para reencontrar
emociones que me calmaban.

Me llamé a mi misma,
y me llamé a mi misma.
Así, con cada palabra.
...Y cuando terminé de pronunciar mi nombre
ya había creado algo nuevo
solamente escuchándome.

Me llamé a mi misma,
y me encontré
mi garganta saboreó
el trago de vino
mis piernas sintieron
el ronroneo del gato
mi corazón sintió
el corazón
plenamente vivo
de la poesía,
la fotografía en palabras
del momento que elijo guardar.

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