A la espera
de esto que todavía no siento,
perdida en los dibujos detallados,
de aquella jaulita que nunca volví a ver.
Hipnotizada,
por las calles abiertas,
la imaginación de mi mirada,
y las cenizas de tus ojos mirándome.
Antes de irte,
rompiste los metales oxidados,
que todavía le daban forma,
a esa prisión.
Y quedé sin nada que me atrape,
más que mi costumbre a estar ahí,
y la forma encapullada
que adoptó mi cuerpo
por permanecer quieta y acurrucada.
Los huesos empezaron a cansarse,
y vi huellas,
pasos mas adelante,
brillar.
Entonces,
un impulso sorprendió
mis movimientos,
y me fui.
Robé la noche,
y me volé,
con las plumas de otro día,
De nuevo, robé la noche,
y me volé,
con secretos bajo la piel.
El ruido del viento,
se mezcló con la orquesta de la flor,
el sonido del silencio,
me sacudió,
y llenó todo de magia.
Observé a los brujos,
embrujar a los que aún dormían,
y el canto de algunas sirenas,
abrazando olas nuevas.
Las luces encendidas,
imitando a las estrellas,
y mi cara empapada de aire,
abrazando el misterio que llegará.
Algo en el aire,
mantiene el hechizo vivo,
siento que al fin,
la magia que existe,
aparece desnuda,
temblando de miedo.
Me invita un barco a lo lejos,
a partir
la luna enredada en mi vientre,
me sonríe,
cómplice de mi fuga.
Me invita un barco a lo lejos,
a partir
y cuando el mar respira,
y me moja con velocidad,
siento fuego en mi interior.
Observé,
Mientras me iba,
a los corazones confundidos,
despertando,
sin poder imaginar,
las criaturas que pasaron delante de sus ojos,
horas atrás.
Y salí a buscar,
entre lo salvaje de mi locura,
algún delirio que tenga gusto a Amor.





