lunes, 28 de octubre de 2019





Todavía no me fui

pero ando distraída

de mis templos,

desaparecida

de la jaula,
desarraigada
de una sola cama,
enriquecida
de pinturas
y juguetes
Que rebalsan
En mi mochila,
completamente
abrazada
de mis hojas para escribir.
Son mi sostén,
en este mar de líos,
son mis armas
para bendecir.


Todavía no me fui

pero ando

encontrando casas

en todos los abrazos

que me dan,

ando suelta,

un tanto confusa,

habitando tiempos,

con quien quiera estar.

Y tras mi paso

voy abriendo

pequeños bosques

en la ciudad.


Todavía no me fui

es que a todos

los caminos

que me quieren invitar

no les alcanza el reloj

para caminarme.

Es que si el espacio

está desbordando

de pasiones

los minutos

se hacen arena.


Todavía no me fui,

estoy aquietando

las sombras

de todas mis promesas

hasta de los pequeños

sueños que fui

incluso mis monstruos

voy a calmar con versos,

incluso mi miedo,

a lo que está por salir.

Y que me coman esas palabras,

que están en la orilla de mi boca,

que salpiquen con fuerza,

y se separen de mí.

(huyen los miedos

por la misma ventana

por la que se puede hablar)


Que se vuelvan carne mis deseos

de un mordisco

que si no me impulso

ellos me comen a mi.


Que encuentre

Antes de irme

Mi cuerpo abrazado,

Y se calmen las aguas

de lo que voy a decir

que mi tranquilidad

le de batalla a lo impuesto,

que la boleta que venga,

diga Feliz.


Todavía no me fui

Estoy puliendo mis huellas

porque si no sigo por dentro

los caminos

que me hormiguean,

las cosas que no soy,

se me vuelven fantasma,

Los temblores que fui

se me brotan de mi.


Todavía no me fui...

estoy haciendo lugar

en los espacios olvidados,

desmigajando el colchón

de los los miedos

que no se atrapan

al dormir.

Fabricando

con cada detalle

de los nidos

hogares tan fuertes

como todo mi sentir.


Crezco para adelante,

crezco para atrás,

se me anuda en el alma

el misterio

que no llega.

Se vuelven cascadas

latiendo fuerte

todo el llanto,

se vuelven instantes

salpicados

de confusión.


Y es el tiempo

el que me dará respuestas,

a su tiempo...


Y soy yo misma,

con mi ciclos,

y mi valor.








domingo, 20 de octubre de 2019

No quiero acumular mujeres en el cuerpo


                           quiero que sean del viento

                                         y que en cualquier soplo
                                       

                                   nos podamos volver a encontrar.



No quiero acumularlas
en la corteza
de mis pensamientos
quiero guardarlas
profundamente
entre las historias
que se merecen contar.

No quiero acumular
mujeres en el cuerpo
si debo coleccionarlas
memorizaré en mi piel
las caricias prolongadas,
y
las miradas
directas al alma.

No quiero acumular
mujeres en el cuerpo
prefiero atesorar los momentos
en una cajita
que tenga como llave
la valentía
de recordarlos.

No quiero acumular
mujeres en el tiempo...
prefiero que sean del viento
y que en el soplo
que decidamos,
nazca un reencuentro.

Que en el abrazo
de todo lo que construimos,
me acaricie la sonrisa.
Que cuando saque el polvo
de todo lo vivido,
brillen las carcajadas.

No quiero acumular
mujeres en el cuerpo
quiero saber
que en el beso,
cuando descansa,
todavía hay una hermana.

Que en el tiempo
y en la distancia,
existen seres
que me conocieron
de afuera hacia adentro.

No quiero acumular
sus cáscaras
ni sus miedos de mentira
quiero saborear el fruto
de sus alegrías
y conocer sus fantasmas
esos que realmente
saben atormentar,
y en el espacio
que coincidamos
ayudar a que se espanten...

Quiero contagiarme
de cada locura
que tengan,
para unirla a la mía
y enloquecer cada vez más.

No quiero acumular
mujeres desnudas en la cama
prefiero
destapar
la vergüenza
y quedarme
con los despojos
que nos atrevimos
a sentir.

No quiero acumularlas
tampoco en la almohada
prefiero esparcir los sueños
como semillas
de un mismo vuelo.

No quiero acumular
mujeres en el cuerpo
al menos yo
quiero dejar
la huella de mi abrazo.

No quiero
acumular
adioses
repetidamente tristes
prefiero
dar bienvenidas
fugaces o duraderas...
pero que
suceda

lo que suceda.








viernes, 16 de agosto de 2019



Y al fin el circo
se metió en mi piel
de una manera tal vez,
un poco más marcada...


"Las clavas me contaron que algunas cosas tienen alma
que el amor por los objetos no es siempre material
es causa de que el juguete es bien real,
que el juego se torna un estado del alma
un estado en el que me gusta estar.

La carpa me mostró un refugio a la emoción
contenida por su techo de vértigo y aire
por su aire lleno de trapecios y de telas
y de cuerdas
y de valor.

Sus luces me marcaron un camino inevitable
uno que mis pasos
no pueden dejar de pisar,
porque quieren llegar,
o permanecer.

El camino me renueva y me acerca
de un salto
a esta pasión.

Acá dentro todo tiene otro color
otra forma
cada aprendizaje
transpira poesía.

Las pelotitas me enseñaron
que la vida no es más
que un hermoso malabar.
El equlibrio exacto entre lo que se da
y lo que generás.
El juego consiste en evitar que caiga
lo que caería por inercia;
sería algo así como un sinónimo de luchar,
de respirar contra la corriente...

La fuerza del instante está
contenida en la magia de atrapar.

La magia del amarre está
en el riesgo de soltar.

La voluntad es la música misma
con el ritmo
de lo que se cae
y se vuelve
a levantar.

El trapecio me arrinconó
con sus cuerdas
para no perder la gravedad
me enseñó del equilibrio al respirar
y que un escape
es algo muy distinto
a lo que es
en el mundo "real"
acá adentro,
acá arriba,
es un encuentro con el desafío
y el desafío desnudo es
el salto del miedo
a la belleza
en un puente que balancea
la felicidad.

Si amarrarme a aquella barra
me hamacó
desde la frustración
a la seguridad
en un ir y venir
constante.

Si las paredes de la carpa
son mis puertas a la altura
a una cúpula onírica
de realidad y fantasía
en dónde lo que podría ser imposible
se puede mirar y tocar.

Si el límite de su techo
es la única frontera para mi vuelo
es el techo de la carpa
mi pedacito de cielo.

Si el fuego me enseñó
que la música es del viento
que la velocidad
sabe dibujar al misterio
Que el misterio
trae consciencia
cuando viene con sed...
y que es un hechizo
poderoso
poder jugar con él.

Si el circo me enseño
a ver al mundo de cabeza
para amarlo desde la locura
Me enseñó que todo lo que estiro
nunca vuelve al mismo lugar
y que cada escalón que subo
estirando mis brazos
cada segundo de vertical
sintiendo hasta los dedos
cada momento que pendula en el aire
cuando vuelo
y cuando los juguetes
se vuelven a lanzar
son recuerdos que se graban
en el puente sagrado
entre el cuerpo y el alma.
para nunca volver hacia atrás.

Si la tela me mostró que mi fuerza
va de la mano
con sostener mi integridad.
Que repetir es más bueno que malo
Que a veces aprende el cuerpo
y después la edad
Y luego viene la razón,
gateando.

...Y a veces
a veces sucede todo exactamente a la inversa.

Lo que no desaparece jamás
es el truco de la galera
no importa desde donde haya nacido,
ya nació.

Que el circo sea puente.
Que el puente sea circo."

martes, 30 de julio de 2019





Mi oficina es la calle. A veces no me dejan trabajar, dicen que no se puede. Que absurdo, ¿No?. Mi horario lo decido yo. No tengo obra social, ni aguinaldo, ningún tipo de seguro médico ni vacaciones. Reparto mi tiempo entre practicar para aprender más y mejorar, e irme a trabajar mostrando lo que ya sé, poniéndole un poquito más de desafío cada vez que tengo esa fuerza. Manteniendo la llamita viva todos los días, para que la rutina no se vuelva rutina.
Esa fuerza.. es como una palanca que me dice "hace uno más, olvidate de la gente, conectate con lo que hacés"
Y todo fluye.
El semáforo en rojo es semáforo en verde para mi. Mi momento. El mundo entero se frena por 50 segundos.
El semáforo en rojo, la guarida.
Nadie me va a retar si no salgo a hacer la moneda, o si salgo tarde a la calle. Pero sé que eso implica estar sin plata después.


Mientras estoy ahí, en el escenario, me brotan desde adentro tantos pensamientos que quisiera decirles.
Somos muchos los que empujamos para adelante la cultura popular, y este tipo de arte. Pero a veces siento que no alcanza con salir a la calle todos los días. Que hace falta que nos comuniquemos. Que el que está del otro lado de la ventanilla entienda que estamos en la misma.
No me acerco a tu ventanilla a mendigarte nada.
No estás obligado a darme de tu sueldo. Tampoco a mirar...
Se trata solamente de valorar el trabajo ajeno. De respetarlo. Porque el trabajo implica tiempo, que es lo único que tenemos en esta vida. Y un truco nuevo, una canción, un espectáculo, por más minimo que parezca, por más rápido que se muestre, conlleva horas de práctica, de esfuerzo, de barreras que se rompen, de desafios, de logros y fracasos, de constancia y paciencia...
Cada cosa nueva que aprendo, antes la creía imposible. Y eso es un gran secreto. Creo que si el mundo lo supiera, se atrevería a hacer las cosas que realmente quieren. Imagínense si todos empezaran a hacer y lograr todo lo que creían imposible... Si todo el mundo se animara a trabajar de lo que ama, el mundo estaría más liviano, más sonriente, menos codicioso.
Entiendo que para todos no es una posibilidad. Pero tampoco es imposible.
No busco ser millonaria, solo quiero crecer haciendo lo que me gusta. Y empecé a hacerlo por amor... Como empieza todo. Uno no agarra la guitarra porque quiere plata. Uno la agarra porque siente la música. Con los malabares, con el circo, con cualquier arte pasa lo mismo. Y si de verdad verdad te gusta, vas a crecer en eso, y si creces en eso ¿Por que no podrías vivir de eso? Entonces, si ves imposible trabajar, aunque sea un poco, de lo que te gusta, es porque todavía no empezaste a hacerlo.
No digo que sea fácil.
Solo que es posible.


En la calle hay de todo.
No hay cosa que me llene más de fracaso y de dolor que ver como hay zombies adentro de los autos, hipnotizados con sus celulares, y ver que no están mirando. Los ojos lloran por la resolana del sol, los brazos ya están cansados. Entonces, en ese semáforo pienso ¿Qué estoy haciendo acá? ¿sirve de algo mi presencia?
Pero se pone en rojo y salgo de nuevo, y hay sombrita, siento el vientito refrescandome. Y cuando termino, alguien, como al pasar, me felicita por lo que hago. Y un papá le da una moneda a cada uno de sus chicos y ellos me la alcanzan por la ventanilla, entusiasmados, con esa cara de "hay un payaso!"
Y ya está, me vuelvo con el corazón lleno de monedas.


El semáforo, la calle, es una montaña rusa.
Todo puede pasar en 50 segundos.


Natalí Herman

lunes, 29 de julio de 2019




Me sumerjo en lo más profundo de este poema
para bañarme en dudas
y responderme
las preguntas que 
me asustan desenredar.
Vibro con el latido
de mi respiración
que baila
junto al despliegue
de mis dedos.

Juego con las letras para descubrirme
y
escribirme y leerme y marearme y vivirme.

Me escondo en el segundo
en el que estalla la ola
baño mi ser con la sal
me vuelvo aprendiz de curandera
atenta a la fuerza
creando firmeza.

Me hundo en el bosque
como si el lobo
fuese una canción desconocida
fabricada en otra dimensión.

Me baño en la tierra
buscando la raíz de mi cuerpo
mojando 
la tempestad
de todos mis fantasmas.

Me cubro en el delirio
de la risa cuando no quiere pensar
del pensamiento constante 
de la voz que no puede hablar.

En el disfrute no hay mal
Las sonrisas alivian el peso del mundo
Y si con todo este misterio
logro capturar algún retazo,
grande o pequeño,
que me indique
qué y cómo estoy unida a este mundo
sé que podré
volver a jugar con este rompecabezas 
otra vez.
igual que hoy.

Ilustración: Irantzu Torres

miércoles, 3 de julio de 2019



Su llama indica el movimiento que mi piel quiere trazar


Su fuego es la lanza que aviva la danza…



Ardo y amo
a la intensidad como cualidad de lo que me rodea,
al misterio como habilidad
que le da cuerda a mi curiosidad.


Lluevo y respiro
los procesos que habitan el camino,
todo lo que no se sale cuando me sacudo,
porque algo muy antiguo
me tatuó
y no en la piel.


Miro y decido,
de mis propias huellas el lugar y la forma que van a dejar,
Mi siguiente paso,
Y si me quiero o no abrigar,
el cómo y quién de esos abrazos.


Me refugio y vivo
en la sed de lo salvaje
en la magia de la chispa
de la mirada cuando brilla de pasión.
En la hipnosis
del instante
que se expande
En el beso del amante
Que no tiene estación.

Construyo y cuido
la guarida con sus puertas que se abren
las piernas que pedalean,
la carpa en cualquier parte
 la gente que me llena,
 la imaginación que vence a la razón.

Suelto y sonrío
lo que siento de más en este cielo,
lo que pueda ser sombra de pesadilla,
la jaula del pájaro que ya sabe que es libre,
aquello que pesa más en mi equilibrio,
el nudo que me desata del presente,

Ya no lo quiero.


Leo y escucho mi camino
en la suerte que me toca
en la energía que se cruza
en las cartas que me suelen ayudar
en mis poesías viejas
en los animales entre rejas
y en los bosques que no paran de quemar

Hay en el mundo tanto que quiero espantar.


Y se abre una selva virgen de lealtad,
llena de voces que me vienen a preguntar...

¿Qué sentido sentís
cuando respirás sin luchar?

Espantá
todo eso que te espanta.
Espantá
como te espantan.

domingo, 23 de junio de 2019

Anatomía del recuerdo cuando es cuerpo.



Toco la lucha con la palabra cuando respiro... y escribo.


Toco tus huesos con mis viejos zapatos cuando te pido que te alimentes como es debido.


Toco mi vientre cuando me meto en esos pasillos que tienen frio. Quiero sacarte, porque ahora veo claro, pero no sé como encendí la luz...

Rompo la llave cuando descubro que hay libertad en ese encierro. Eso confunde. Marea y me pierde. Hace de la prisión, un laberinto.

Algo en mi se encendió y pude salir... Pero quedaron muchas detrás.

Más de las que podés imaginar; están ocultas. La sociedad las enjauló. Algunas se metieron solas. El punto es que a veces no hay fuerza para salir.

Pero de verdad hay muchas. Tantas. No aprendieron a amarse y se desintegran maltratadas por sus propias batallas.

Mueren intubadas, el suero les inyecta desesperación. esa desesperación que habita en los demonios de la mente.

ay, la mente...
aquel monstruo
que junto al espejo derramó tanta sangre.

¿Que pasaría si alguien mirara desde arriba?

Como juegan con los platos y las cenas vacias, las amigas que se fabrican para acompañarse a la muerte.

Un infierno cotidiano en el medio de este caos.

¿Que pasaría si alguien hablara desde la piel de una de ellas?

No quiero asustar, pero esto sucede.

Sucede como una niebla invisible que arropa y nos duerme, pero sucede. No quiero llorar, pero esto me sacude. Me sacude como la certeza de un temblor que sé que puede matar y que está por venir. O mejor dicho, que está en todas partes. Me sacude, me mueve, me enoja, me estremece...

Que en tantas ciudades
en tantos pueblos
en tantas casas
en tantos bares
en tantas mesas
haya tantas que no quieran comer.

Que las balanzas no puedan cumplir su función porque no hay peso que las aplaste, que las pibas vuelen tan livianas y no sea por obra de la libertad.
Que con tantos asesinos sueltos, el numero se agrande contra nosotras mismas.
Que de tanta manipulación, de tanta información disfrazada, broten maniquíes de la desaparición. Fantasmas de la sociedad que apenas respiran, pero exhalan toneladas de emociones. Emociones que no disfrutan sentir.

¿Cómo comenzó este juego?

De la mano de "Mejor no" o "esta noche no ceno", llega el reflejo crudo de tus huesos; porque el tiempo es experto y de a poco excede, te excede. Te sobrepasa. Cuando la obsesión se vuelve grande, en la mente no queda espacio para nada más, ya no existe "un postrecito", ni un "¿cocinamos?", ni hablar de la picada con la birra entre amigas.
Porque con los bocados negados, se quiebran también amistades. Desaparecen o se nublan porque sucede que comer no es algo normal para todos. Para algunas, es una fiesta antigua en la cual ya no pueden participar.

Te querés purgar y la purga no te para de ensuciar, la purga de purga no tiene nada. No te deja respirar, la garganta se te cierra con un nudo que se enreda y amenaza tu vida entera.
La moda ni siquiera piensa en vos, y vos por ella, te privás de todo. Es un novio machista que no te deja disfrutar.

Encarcelás tu boca porque te prohibiste hablar. Nadie puede saber el infierno en el que estás. (pero te olvidás que llevás con vos a los tuyos)

Estás ahí, corriendo por buscar la perfección. Se te corrió de lugar el corazón.

Pero el juego sigue, el hambre no quiere acercarse, las pastillas son mejor. Te acobijan esqueletos por toda la habitación, te hipnotizan mientras escuchás esa canción;
ahí está, es el llanto de tu mamá que tampoco puede más. No sabe como hablarte sin que empiecen a pelear.

Guardás a Ana en el cajón para jugar con Mia, no medis las consecuencias de vaciar tu cuerpo, y con el agua se va... parte de tu libertad.

Los médicos ya están cansados, es probable que seas una más; una rata de laboratorio a la que tratan de curar.

Para la sociedad
también sos un caso más.

¿Cuanta culpa en calorías, ingerís con un bocado?

Para tu cuerpo,
tenés que ganar.

¿Cuánto bocado de odio con cada mordisco?

Para el espejo,
sos tu enemiga.

¿Y para vos? ¡Sin espejo! Con los ojos cerrados y tus recuerdos más tuyos, tus sueños más propios, ¿Quién sos?

¿Cuánta culpa por dañar, cuanta impotencia por creer que es tarde?

¿Cuánto miedo da decirlo, porque se convierte en realidad?

Entonces, quiero a hablar
te.

Porque espero
en principio
que te perdones
y con ese brillo en los ojos
te mirés en el espejo
de lo más profundo de vos,
y te abraces.
Y con ese abrazo,
te sientas segura
y en esa seguridad,
te sientas a salvo
y en esa salvación,
decidas curarte...

Si es necesario, rompé las vidrieras a martillazos y destrozá los cuerpos de fantasía con jeans que no le deberían quedar a nadie. Comprate un kilo de helado, mirá tu pelicula preferida, ponete a bailar como loca, reite hasta que se quején lxs vecinos, y si todavía algo en vos necesita salir y explotar, corré, gritá, pataléa, pero no vuelvas a dejar que te digan como debés ser. Ningún modelo vale más que tu vida.

De todas formas, el mundo no va a colapsar.

Gira con él. Rebelate. Pero no dejés que te hunda.

No tiene sentido
ser tan liviana
en el cajón.

Tus seres queridos de seguro tienen la fuerza para levantarlo

pero no
¡no!
no es tiempo de hacerlo.